CONSEJOS, GUÍAS

La venta honesta

¿Por qué ser honesto es fundamental para ser buen vendedor?

Todo conocemos bien la teoría de lo que debe y no debe llevar a cabo un profesional del sector de las ventas. Transmitir confianza, por supuesto. Lealtad, sin ninguna duda. Actitud, paciencia, perseverancia… Pero como siempre, llevar esto a la práctica no es tan sencillo.

En ocasiones otros factores cobran mucho más valor y se anteponen: el objetivo del mes o el factor económico sin ir más lejos.

¿Qué sería entonces lo que el #buencomercial debe tener siempre presente para llegar a todos los factores anteriores?

Be honest, my friend

Hasta llegar al objetivo final del cierre de una venta, antes se dan una serie de factores imprescindibles. Estos factores se despliegan a modo de cadena dando paso unos a otros hasta el punto final: el cierre de venta.

Esta cadena podría traducirse en lo siguiente: para crear negocio debes inspirar confianza y para inspirar confianza, la honestidad es fundamental.

Sabemos que vender no es fácil y que en muchas ocasiones surgen complicaciones o factores negativos, pero a pesar de ello, nada justifica mentir, obviar aspectos relevantes o forzar al cliente. Con esto sólo conseguiríamos empañar la relación que se está construyendo con un cliente.

Para salvar esto, un aspecto importante del vendedor es pensar en la marca, en su equipo y no únicamente en su beneficio personal.

Honestidad, al fin y al cabo, es la base de todo proceso comercial. Si se te olvida esto, repasa bien aquellos puntos que pueden hacer perder tu honestidad:

Insistir e insistir y luego desaparecer:

El #buenvendedor está disponible antes, durante y después de materializar la venta. Conoce la importancia de estar ahí y continuar dando servicio sin importar que el pago ya se haya realizado.

Decir la verdad:

¿Cuánto se tarda en descubrir una mentira? No importa si vendes servicios o productos tangibles, si exageras sus cualidades o funciones, tu cliente lo percibirá.

La clave con esto se encuentra en una retirada a tiempo. Quizás es una habilidad que el #buencomercial desarrolla a base de experiencia, pero sin duda, “más vale una retirada a tiempo que una batalla perdida”. Si el producto no se adapta a tu futuro cliente y no existe posibilidad de hacerlo, no te fuerces. Claramente no puedes vender algo que no funciona, y por lo tanto, no estaríamos ante un cliente potencial.

La honestidad se transmite:

Ser honesto es algo que se demuestra y tu interlocutor lo percibe. Por ejemplo, en el momento de la negociación de precios, no es difícil que el cliente entienda que no puedes bajar más. Reducir precios hasta límites peligrosos u ofrecer demasiados servicios añadidos puede ser arriesgado, ya que tu cliente podría interpretar esto como una pérdida de calidad en el producto o cierta desesperación por su captación.

Una buena negociación, una negociación honesta, es aquella en la que ambas partes se benefician. Recuerda que no sólo se trata de vender, sino de hacerlo bien.

Nuestra recomendación es que construyas la relación con tus clientes sobre una base sólida en cuanto a valores. Y si en el algún momento te surgen dudas, no olvides que ser honesto es sinónimo de ser profesional.