CONSEJOS, EMPLEO

La importancia de la actitud

Descubre la diferencia entre actitud y aptitud, así como la importancia de ambas al combinarlas con una buena formación.

La formación es imprescindible para afrontar un puesto específico. En el caso de nuestro sector, siempre se valorarán conocimientos en marketing, dirección de ventas, CRMs, incluso formaciones internas por parte de la empresa para profundizar en su producto/servicio y conseguir así procesos de venta más efectivos.

En definitiva, todo buen profesional sabe que debe tener unas bases en cuanto a estudios, y sobre ellas ir actualizándose y ampliando conocimientos según requiera el entorno de su empresa y su propia ambición personal.

Sin embargo, hay otros factores intangibles, de igual importancia a la formación, que todo comercial en ventas debe tener. Nos referimos a habilidades personales, cualidades propias y destrezas que hacen del vendedor un auténtico profesional. Hablamos de la actitud.

La actitud es el comportamiento con el que afrontas tu trabajo, eso que forma parte de tu personalidad y que además es lo primero que vas a transmitir de ti. Tu actitud dejará ver qué tipo de compromiso puedes llegar a adoptar con la empresa, por lo que es un factor muy valioso que juega a tu favor.

Si en cambio hablamos de aptitud, nos estaremos refiriendo a aquellos conocimientos que hemos aprendido a lo largo de nuestra formación y que se traducen en nuestra capacidad para realizar una función.

Tu condición personal, la actitud y el saber estar serán un valor añadido a tus aptitudes.

Aunque muchos de estos factores sean implícitos a la forma personal de cada uno, no debemos olvidarnos de profundizar y enriquecer algunas de nuestras conductas. Insistir en mejorar este tipo de cualidades personales es posible y nos ayudarán a desarrollarnos y superar limitaciones personales.